Las Partes de Mí que Olvidé Sostener
- 1 may
- 2 Min. de lectura
Hay momentos en la vida en los que nos olvidamos de nosotros mismos.
En los que olvidamos sostenernos con la misma ternura que brindamos a los demás.
Momentos que ni siquiera notamos, hasta que nos damos cuenta de lo desconectados que nos hemos vuelto de quienes somos.
La mayoría de las veces, no es algo que hagamos conscientemente ni intencionadamente.
Simplemente sucede en silencio, en los momentos en que menos lo esperamos.
En los momentos en que guardamos silencio en lugar de ser honestos.
En los momentos en que nos hacemos más pequeños solo para pertenecer.
El abandono de uno mismo no siempre es ruidoso.
A veces, se manifiesta como ser "La fuerte".
"La que siempre está ahí para los demás".
Es como saber cómo te sientes pero elegir no decirlo. Como necesitar algo, pero convencerte de que no lo necesitas.
Poco a poco, dejas de cuestionarlo, te adaptas y aprendes a vivir desconectado de ti mismo.
La verdad es que, muchas veces, no elegimos abandonarnos a nosotros mismos.
Me doy cuenta que hubo un momento en que hacerlo nos hizo sentir seguros.
Nos hizo sentir aceptados, nos protegió.
Así que seguimos haciéndolo.
Pero lo que antes nos protegía puede convertirse poco a poco en aquello que nos separa de nosotros mismos.
Preguntas de reflexion
¿Cuándo fue la última vez que ignoré lo que realmente sentía?
¿En qué áreas de mi vida priorizo a los demás sobre mí?
¿Qué temo que sucedería si fuera completamente honesta?
¿Qué silencio para mantener la paz?
¿Qué parte de mí anhela ser vista, pero sigo ignorándola?
Hoy, te invito a hacer una pausa.
Permanece presente contigo mismo, presta atención a los pequeños detalles que te rodean.
Los sonidos lejanos, la sensación de tu cuerpo. Cuando surja un pensamiento, no lo apartes,
simplemente quédate contigo mismo un poco más.
Tal vez la sanación no comienza convirtiéndonos en alguien nuevo,
sino abrazando y recordando las partes de nosotros mismos que dejamos atrás.
Con honestidad y gentileza, podemos encontrar el camino de regreso a nosotros mismos.
♡ Recuerda siempre - Florecer no es ruidoso, es sagrado.


Comentarios